viernes, 22 de febrero de 2013

Sapere aude


¿Conocéis el origen del lema de nuestro instituto ''Sapere aude''? Tiene ciertas historias tras ella, curiosas hay que añadir. 

Sapere aude es una expresión del latín, que indica «atrévete a saber»; también suele interpretarse como «ten el valor de usar tu propia razón». Su divulgación se debe al filósofo Immanuel Kant, en su ensayo ''¿Qué es la Ilustración?'', aunque parece que su uso original se da en la Epístola II de Horacio del Epistularum liber primus:

 Dimidium facti, qui coepit, habet: sapere aude
incipe.
 (Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atrévete a saber, empieza).



La frase fue acuñada por Horacio en el siglo I a. C. y se contiene en una epístola a su amigo Lolius. Posee muchas traducciones pero, en el contexto de la carta (en la cual trata sobre los múltiples procedimientos que Ulises usó en su regreso a Troya para superar las pruebas con que se enfrentó) se puede entender como «tener el valor de usar tu habilidad para pensar». Otros la traducen como « atreverse a pensar».

Desde entonces se utiliza muy frecuentemente como tópico literario y también como lema de varias universidades.

René Descartes


Como sabéis, René Descartes fue un gran filósofo, matemático y físico francés, considerado como el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna, así como uno de los nombres más destacados de la revolución científica. Es por ello, que a continuación veréis pequeños fragmentos de este racionalista. Podréis observar cómo plasma sus ideas firmemente, a través de estas líneas.


De igual modo, juzgaba que las ciencias expuestas en los libros, al menos aquellas compuestas y progresivamente engrosadas con las opiniones de muchas y diversas personas, no están tan cerca de la verdad como los simples razonamientos que un hombre de buen sentido puede naturalmente realizar en relación con aquellas cosas que puedan estar tan carentes de prejuicios o que puedan ser tan sólidos como lo hubieran sido si desde nuestro nacimiento hubiésemos estado en posesión del uso completo de nuestra razón y nos hubiéramos guiado exclusivamente por ella, pues como todos hemos sido niños antes de llegar a ser hombres, ha sido preciso que fuéramos gobernados durante años por nuestros apetitos y preceptores, cuando con frecuencia los unos eran contrarios a los otros y, probablemente, ni los unos ni los otros nos aconsejaban lo mejor.


Discurso del método. Segunda parte. Trad. G. Quintás. 1981.Madrid. Alfaguara.


Todas las diversas ciencias no son otra cosa que la sabiduría humana, la cual permanece una e idéntica, aun cuando se aplique a objetos diversos, y no recibe de ellos más distinción que la que la luz del sol recibe de los diversos objetos que ilumina.

Regulae ad directionem ingenii.


Había estudiado un poco, siendo más joven, la lógica de entre las partes de la filosofía; de las matemáticas el análisis de los geómetras y el álgebra. Tres artes o ciencias que debían contribuir en algo a mi propósito. Pero habiéndolas examinado, me percaté que en relación con la lógica, sus silogismos y la mayor parte de sus reglas sirven más para explicar a otro cuestiones ya conocidas o, también, como sucede con el arte de Lulio, para hablar sin juicio de aquellas que se ignoran que para llegar a conocerlas...




 Todo esto fue la causa por la que pensaba que era preciso indagar otro método, que asimilando las ventajas de estos tres, estuviera exento de sus defectos. Y como la multiplicidad de leyes frecuentemente sirve para los vicios de tal forma que un Estado está mejor regido cuando no existen más que unas pocas leyes que son minuciosamente observadas, de la misma forma, en lugar del gran número de preceptos del cual está compuesta la lógica, estimé que tendría suficiente con los cuatro siguientes con tal de que tomase la firme y constante resolución de no incumplir ni una sola vez su observancia. El primero consistía en no admitir cosa alguna como verdadera si no se la había conocido evidentemente como tal. Es decir, con todo cuidado debía evitar la precipitación y la prevención, admitiendo exclusivamente en mis juicios aquello que se presentara tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviera motivo alguno para ponerlo en duda. El segundo exigía que dividiese cada una de las dificultades a examinar en tantas parcelas como fuera posible y necesario para resolverlas más fácilmente. El tercero requería conducir por orden mis reflexiones comenzando por los objetos más simples y más fácilmente cognoscibles, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos, suponiendo un orden entre aquellos que no preceden naturalmente los unos a los otros. Según el último de estos preceptos debería realizar recuentos tan completos y revisiones tan amplias que pudiese estar seguro de no omitir nada.

Discurso del método. Segunda parte. Trad. G. Quintás. 1981. Madrid. Alfaguara.

viernes, 25 de enero de 2013

Así habló Zaratustra


Después de cierto tiempo sin poder publicar entradas vamos a aconsejaros una lectura muy interesante. Muchos de vosotros ya conoceréis u os sonará el título del libro: Así habló Zaratustra, de 
un gran filósofo alemán, Friedrich Nietzsche. El título original, en alemán, es <<Also sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen>>.




Así habló Zaratustra cuenta la historia de un ermitaño: Zaratustra, que vive recluido en la montaña, donde a lo largo de su retiro reflexiona sobre la vida y la naturaleza del hombre. Una vez que siente que es el momento adecuado, decide regresar al mundo para comunicarle el fruto de su conocimiento.
De esta forma, Nietzsche se sirve de la figura de Zaratustra para desarrollar y enlazar los cuatro elementos principales sobre los que se asienta toda su obra y que son exhaustivamente tratados a lo largo de este libro: la muerte de Dios, el Übermensch, la voluntad de poder y -aunque no desarrollado explicitamente- el eterno retorno de lo idéntico.

El legendario profeta Zaratustra, sustentador de la moral del <<bien>> y del <<mal>> ha de venir ahora a destruirla, a hacerla entrar en el ocaso y la caducidad definitiva.

El Übermensch ha de ser un hombre desgajado de toda forma de <<trasmundo>>, de todo paradisíaco más allá de todo mundo celestial. Será fiel a su destino y a la realidad. La mediocridad de la moral occidental, vigente desde el triunfo del cristianismo, acabará definitivamente.

Nietzsche considera la muerte de Dios un requisito previo a su concepción:
La noticia de la muerte de Dios es la primera enseñanza de Zaratustra, metafóricamente el pilar sobre el que se sustenta la construcción del Übermensch. En el primer encuentro que Zaratustra mantiene apenas ha abandonado su retiro en la montaña, con el que resulta ser un religioso, se sorprende:
''¡Será posible! ¡Este viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!''
Dios deviene en una figura en extinción. Ya no sustentará falsos valores ni escalas erróneas de valores. No uno. Todos los dioses se extinguirán y esa ausencia permitirá al hombre obtener su plenitud y la búsqueda de la superación. Solo vivirá la vida y la vida es siempre, cuando no es acallada por la mentira y por la falsa moral, <<voluntad de poder>>.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Filosofía con humor


A causa del agolpamiento en lo referente a los exámenes, no hemos podido publicar entradas de forma más asidua. Para tomar algo de aire y descansar del tiempo de estudio, pondremos a continuación fragmentos humorísticos, que muchos de vosotros entenderéis. Como veréis, la filosofía y el humor andan de la mano y no por ello, se debe valorar de manera distinta a la filosofía. Sin más preludio, os brindamos esta nueva forma de entretenimiento.


¿Por qué el pollo cruzó el camino?

Platón: Para el mayor Bien.
Karl Marx: Era una inevitabilidad histórica.
Jacques Derrida: Diferentes discursos se podrían afirmar y se podrían descubrir del acto del pollo que cruza el camino, y cada interpretación es igualmente válida pues el intento autorial no se puede discernir, porque el estructuralismo está muerto.
Timothy Leary: Porque ese es el único tipo de viaje que el establishment le permitiría tomar.
Nietzsche: Porque el camino es el puente para llegar a ser ''Súper Pollo''.
Carl Jung: La confluencia de acontecimientos en la gestalt cultural ha hecho necesario que los caminos de los pollos individuales se crucen en esta juntura histórica, y por lo tanto, se hayan sincronizado en el ser.
Jean-Paul Sartre: Para actuar en la buena fe y ser consecuente consigo mismo, el pollo encontró necesario cruzar el camino.
Albert Camus: Porque es absurdo.
Descartes: Porque si cruza el camino ergo existe.
Ludwig Wiigenstein: La posibilidad de ''travesía'' fue codificada en los objetos ''pollo'' y ''camino'', y las circunstancias permitieron la actualización de esta ocurrencia potencial.
Albert Einstein: Si el pollo cruzó el camino o el camino cruzó al pollo depende de su marco de la referencia.
Aristóteles: Para actualizar su potencial.
Epicuro: Por el placer de cruzarlo.
David Hume: Por la fuerza de la costumbre y del hábito.
Pirrón el escéptico: ¿Qué camino?
Zenón de Elea: Al intentar probarlo podría nunca alcanzar el otro lado.
Heráclito: Porque necesita moverse.
Parménides: Es un pollo único y no puede moverse, él cubre todo el camino.
Immanuel Kant: Porque la razón le indica que ese es el fin último de su voluntad.


¿Qué silla?

Un profesor de filosofía entra en clase para hacer el examen final a sus alumnos. Poniendo la silla encima de la mesa dice a la clase: “usando cualquier cosa aplicable que hayan aprendido durante este curso, demuéstrenme que esta silla no existe” Todos los alumnos se ponen a la tarea, utilizando sus lápices y gomas de borrar, aventurándose en argumentos para probar que la silla no existe. Pero un alumno, después de escribir rápidamente su respuesta entrega su examen ante el asombro de sus compañeros. Cuando pasan unos días y entregan las notas finales, ante la estupefacción de todos, el alumno que entregó su examen en 30 segundos obtiene la mejor calificación. Su respuesta fue: “¿Qué silla?”

Cuatro amigos

Un ingeniero, un físico experimental, un físico teórico y un filósofo están paseando en las montañas de Escocia. Cuando llegan a lo alto de la cima, ven en otra cima una oveja negra. El ingeniero dice: “está visto que las ovejas en Escocia son negras”. “Mejor sería decir que ‘algunas’ ovejas escocesas son negras”, responde el físico experimental. El físico teórico piensa un momento y exclama: “es más correcto decir que al menos una de las ovejas escocesas es negra”. Por fin el filósofo responde: “al menos por uno de sus lados”.


Utopía 

“La Utopía está en el horizonte.
Pero si me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte
se desplaza diez pasos más allá.
¿Entonces, para qué sirve la utopía?
Pues sirve para eso,
¡Sirve para caminar!”